La linterna de Ángel Velasco

"La verdadera historia del fútbol se da en los equipos humildes" Vicente Cantatore

14/12/2009

Mucho premio para jugar 45 minutos

El Real Valladolid empata ante el Málaga tras tirar por la borda los primeros 45 minutos en los que pudo ser goleado. En la segunda parte un gol de Nivaldo igualó un resultado que pudo acabar para cualquier equipo.

Tras el empate de Sevilla el partido ante el Málaga se presentaba como una gran ocasión para despegar definitivamente, dejando incluso un poco de lado los puestos de descenso. Pero no pudo ser. Como bien califica la web oficial pucelana la mejoría del equipo va a tirones. El equipo es capaz de juntar en el mismo partido grandes fases de juego con horripilantes sensaciones. La primera parte del encuentro ante el Málaga fue un cúmulo de despropósitos, que se arreglaron con el empate de Nivaldo en la segunda parte. Toca seguir y puntuar ante el Sporting de Gijón para afrontar la Navidad con tranquilidad, pero sobre todo, sin entrar en los tres últimos puestos de la clasificación.

Tras la sorpresa que Mendilibar produjo con el once en Sevilla se esperaba algo de continuidad ante el Málaga. Pelé, protagonista positivo en el Sánchez Pizjuán, acompañaría a Álvaro Rubio en el centro del campo. Nauzet, suplente el pasado fin de semana volvería a la titularidad. Mientras tanto el llamado “dúo sacapuntos blanquivioleta”, seguía en punta de lanza. Buen plantel y buena alineación. Todo hacía presagiar que la comunión afición-equipo tan irregular esta temporada conseguiría ser durante dos semanas consecutivas buena. Pero no se pudo conseguir porque el Real Valladolid no saltó al terreno de juego hasta el minuto 45.
La primera parte que realizó el conjunto de José Luis Mendilibar fue desastrosa, merecedora de perder el encuentro. Pero claro, enfrente estaba el Málaga. Un conjunto que después de rozar la proeza el año pasado se encuentra ahora mismo desubicado y añorando la presencia de un delantero nato. Las dos ocasiones claras que marra Obinha en la primera parte y con el 0-1 en el marcador son el ejemplo de la necesidad de un referente arriba. La falta de este “9” es suplida con la presencia en el terreno de juego de un jugador con una zurda endiablada. Duda hizo lo que se le antojó durante los primeros 45 minutos. Dispuso de varios golpes francos, varios balones en los costados del área, y de una ocasión clarísima que no desaprovechó. Pasado el prime tercio de partido un centro de Manolo Gaspar lo remataba en portugués al fondo de las mallas. El movimiento de Barragán ayudó al tanto.

El gol no hacía más que evidenciar la falta de concentración del equipo durante la primera parte. Hasta en cinco se pueden contar las oportunidades claras con las que contó el equipo de Juan Ramón López Muñiz. Por el contrario, el ayer equipo local gozó de una en todos los primeros 45 minutos. Una internada de Nauzet era concluida con un disparo de este que rozó el palo izquierdo de Munúa.

Reprimenda en el descanso
Era de esperar que en el descanso Mendilibar realizara una fuerte reprimenda al equipo. Este había disputado los peores minutos de la temporada. Sólo igualados por el nefasto partido de Mallorca en el mes de septiembre. Con la charla del descanso el equipo comenzó a jugar un poco al fútbol. La permuta de Sesma por Canobbio dio al equipo mayor profundidad por una banda que no existió en la primera parte. De no ser por el protagonismo a balón parado Canobbio merecería el “castigo” del banquillo.
Con un 4-4-2 de manual el equipo intentó agazapar al Málaga en su área y lo consiguió por momentos. Dominaba la segunda parte. Quería igualar el partido e intentar aprovechar las ocasiones que los malacitanos desaprovecharon con anterioridad. Por ello y con la superioridad en el terreno de juego el cuerpo técnico dio entrada a Haris Medunjanin. El bosnio entraba en el campo por Álvaro Rubio. Con el internacional balcánico sobre el tapete se notó al equipo más suelto en ataque, con mayor libertad de movimientos. Haris y Pelé se entendieron a la perfección durante los 32 minutos que manejaron al equipo desde el centro del campo.
Haris es un súper clase y de su maravillosa pierna izquierda salió un centro que tras un intento de remate de Nivaldo era tocado por Gámez para dar el que a la postre sería el empate definitivo. Álvaro Rubio, tan criticado últimamente, había realizado un gran desgaste durante el tiempo que estuvo en el campo, pero con el Málaga encerrado la calidad de Medunjanin era vital.

Diego Costa sigue a su nivel
Con el empate en el marcador el Real Valladolid siguió con la intención de buscar el tanto de la victoria y gozó de oportunidades para ello. Medunjanin se asoció con el jugador más en forma del equipo, Diego Costa, para intentar conseguir tres puntos que aliviarían muchos dolores. Pese a intentarlo no fue posible. Ni fue posible ni hubiera sido justo. Cada equipo se adueño de una parte pero no de la misma manera. La primera fue brutalmente del Málaga y la segunda de un Real Valladolid que a los puntos quizás hubiera perdido pero que en la segunda parte pudo haber ganado.

09/12/2009

El nuevo dúo sacapuntos blanquivioleta

Cuando en 2006 Nikola Zigic y Pedro Munitis empezaron a triunfar en el Racing de Santander se les acuñó en apodo de dúo sacapuntos. La diferencia de altura entre ambos jugadores les hacía merecedores del cariñoso apodo. En esa misma temporada en el Real Valladolid, por aquel entonces en Segunda, había una pareja que también triunfaba. Víctor y Llorente hacían diabluras en la categoría de plata del fútbol español. La diferencia de altura era también importante y por ello se les apodó como el dúo sacapuntos blanquivioleta.
Centímetros a un lado, la compenetración de ambas parejas era importante y muy satisfactoria para sus equipos, tan beneficiosa que clubes con mayor poder adquisitivo las rompieron. Desde aquel momento, ambos equipos buscan encontrar un nuevo dúo ofensivo que haga las delicias de la afición. Mientras el Racing se aferra en este momento a su joven jugador Canales, el Real Valladolid parece haber encontrado su nuevo dúo.

En la historia reciente del equipo blanquivioleta se han producido delanteras de calidad y con resultados que lo atestiguaban: Víctor-Peternac, Tote-Fernando y Hornos/Aduriz, son grandes ejemplos. Ahora se ha producido una nueva pareja ofensiva que ha encandilado a la afición y que parece estar terminando con las malas sensaciones del equipo. Diego Costa y Manucho lideran hoy en día al equipo en el objetivo de conseguir cuanto antes la salvación matemática. El brasileño y el angoleño estaban en un principio condenados a repartirse las titularidades y los minutos de juego por el gusto del cuerpo técnico al 4-2-3-1, pero el trabajo y los resultados del equipo, cuando ambos coincidían en el terreno de juego, han provocado que Mendilibar tenga que transformar el sistema de juego y disputar de inicio con dos puntas.
El pasado 1 de diciembre ante el Tenerife se estrenó el nuevo despliegue táctico. Este provocaba que se suprimiera una parte de las líneas de presión del equipo para dar mayor presencia a la última línea. En la parte ofensiva, la principal, pero no única, función que les atañe a los delanteros, el cambio resultó providencial porque se anotaron tres goles en 50 minutos. Como contrapartida el conjunto perdió empuje en la presión en campo rival, pero nada preocupante, que el paso de los partidos y de los entrenamientos no arregle. El tiempo hará mejorar y se vio en el encuentro del pasado sábado ante el Sevilla. En el partido del Sánchez Pizjuán cuando los equipos estuvieron en igualdad numérica el vallisoletano se impuso al hispalense con claridad y rotundidad. Ambos jugadores se sacrificaban el uno por el otro para hacer coberturas, para salir a un movimiento de presión o para realizar una transición a banda. Ambos desean jugar juntos y se esfuerzan día a día por ello.

Con Diego y con Manucho la cosa promete. Ilusiona porque a ambos jugadores se les ve comprometidos con el proyecto, contentos con lo que les rodea, satisfechos con el estilo del cuerpo técnico y lo que es mejor, convencidos de que darán muchas alegrías a una afición que desde el primero momento confió en ellos. Que la suerte les acompañe...

06/12/2009

El Real Valladolid puntúa pese a Pérez Burrull

Un Real Valladolid muy serio saca un punto de un estadio Champions pese al arbitraje casero de Pérez Burrul. La expulsión de Borja en el minuto 39 no amedrentó al equipo que gozó de grandes ocasiones. Manucho anotó su segundo gol en Liga.

Mendilibar sorprendió a todos con el once inicial. Pelé, Álvaro Rubio y Borja acompañaban a Canobbio en la línea de centro del campo, dejando a Costa y Manucho en punta de ataque por segundo partido consecutivo. El nuevo planteamiento salió bien porque cuando se jugó 11 contra 11 el equipo violeta superó en todo al equipo hispalense. Todo cambió en el minuto 39 cuando Pérez Burrul expulsó a Borja. Con 50 minutos por delante el equipo de Jiménez superó al de Mendilibar pero sin concretar las ocasiones. Una seria defensa y un acertado Justo Villar provocan que el Real Valladolid aumente a 12 sus puntos en la clasificación.

No todos los empates saben igual, y si no que lo pregunten al Real Valladolid. El punto conseguido el pasado fin de semana ante el Tenerife no sabe tan bien como el cosechado en el Sánchez Pizjuán. Primero, por la forma en la que se produce, y segundo por el juego del equipo. Pese a que el equipo hace una semana se puso con una ventaja de tres goles, las sensaciones, tan importantes con este cuerpo técnico, no fueron como las de la capital andaluza. Mendilibar acertó con el planteamiento, colocó a Borja de falso extremo derecho con el objetivo de cubrir las acometidas de Barragán y apoyar en las continuas internadas de Perotti. Canobbio en el mismo sitio que el gallego, pero en banda izquierda tenía total libertad entre líneas para enlazar con Diego Costa y Manucho. El dibujo táctico no era lo que posteriormente se veía en el terreno de juego. El teórico 4-4-2 se traducía en un 4-3-1-2.

Asimilación del plan B
Los primeros minutos de partido fueron de un equipo, del visitante, del peor Real Valladolid en muchos años, como se calificaba en Sevilla a este Pucela. Pese al cambio de sistema el equipo asimiló la novedad con rapidez y se hizo el dueño del balón. La efectividad defensiva, las grandes salidas al contragolpe y la lucha de la dupla Costa-Manucho hacían al equipo merecedor de conseguir al menos la renta mínima. Y esta llegó. Una gran jugada en banda izquierda, y ya van unas cuantas, de Diego Costa, era rematada por Manucho. El angoleño le ganó la posición al central del Sevilla y puso el 0-1 de manera tan justa como espectacular.
Cuando el equipo no había tenido casi ni tiempo para digerir el tanto, el banquillo del Sevilla expulsó a Borja. La entrada del gallego sobre Perotti no fue para la cartulina roja pero la actitud del banquillo hispalense, sobre todo, la de su entrenador hizo pensar a un vulnerable Pérez Burrul que la falta era digna del mayor de los castigos. Con uno menos y con la necesidad de lavar la imagen del partido anterior ante el Málaga, el Sevilla se fue arriba. Lo intentó, pero no pudo empatar más que de penalti. Una entrada y recorte de Navas terminó en un golpeo de Marcos, falta pero no con la violencia que el andaluz simuló. Luis Fabiano anotó y subió el empate al marcador. Injusto pero real.

Los locales tenían que ir a por el partido y los visitantes intentar aguantar el partido sin renunciar a él por lo que ambos hicieron permutas en el descanso. Mendilibar dio entrada a Nauzet quitando a Manucho, el angoleño había hecho un gran partido pero el estado de Diego Costa le hace, hoy en día, intocable. Cambio de dibujo: dos medios centros y dos bandas naturales para dejar a Costa como hombre más adelantado.
Duros se preveían los segundos 45 minutos y así fueron. El Sevilla lo intentó pero pese a estar con uno más no pudo con una defensa seria, trabajada y segura que ve en el cancerbero uno más. Los de Jiménez llevaron el peso pero hasta en tres se pueden contar las ocasiones claras de los blanquivioletas en el segundo periodo. Un mano a mano de Nauzet y dos lanzamientos de faltas, uno de Canobbio y otro de Pelé llevaron el susto a un Pizjuán que despidió con pitos a su equipo. El Real Valladolid de Mendilibar de toda la vida es muy difícil de ganar, y hoy este regresó.

Falta de igualdad en las decisiones
El trío arbitral no tuvo una de sus mejores tardes. Seguramente Pérez Burrul y sus asistentes no tuvieron partidos tan malos como este. En el minuto 6 el cántabro amonestó a Diego Costa por un claro penalti de Sergio Sánchez, el colegiado entendió un “piscinazo” que no consideró unos minutos antes cuando Perotti se arrojó en el área de Villar. Cuestión de criterios. Decisiones que no se entienden, como no se comprende que el Real Valladolid terminara con un jugador menos y los sevillistas lo hicieron con los once iniciales. Jesús Navas, por una entrada por detrás y sin opción de balón sobre Marcos, y Dragutinovic, con un agarrón a Nauzet, siendo el último defensor, hicieron méritos para terminar en la caseta, pero copiando las palabras de Mendilibar: "la balanza siempre cae del lado de los equipos más fuertes". El Sevilla lo es, el Real Valladolid no.